Más del 50% de los habitantes de México, mi país, se encuentran en
estado de pobreza. La desigualdad en los ingresos es uno de los principales factores que contribuye a que esto suceda. La décima parte más rica de la población gana más de 40% de los ingresos totales, mientras la décima parte de la población más pobre solo obtiene el 1.1%.
53% de los 104 millones de habitantes que tiene el país no satisfacen las necesidades mínimas de alimentos ni de vivienda básicas.
Desde mi primer blog decidí escribir sobre una experiencia personal por la simple razón de que aprendo mejor la teoría viviéndola, adaptadora tenía que ser, sin embargo me parece esta una buena oportunidad para escribir sobre un tema que al mismo tiempo que me conmueve, me indigna profundamente y que fue una de las experiencias que más me ha marcado.
Chiapas, de acuerdo a la ONU, es el estado más pobre de México, en ese estado se concentran diversos grupos indígenas siendo lo más numerosos los tzeltales, tzotziles, lacandones y tojolabales, para mi esta diversidad étnica es lo que hace al estado tan rico culturalmente y uno de los más hermosos del país.
Fue precisamente Chiapas donde se me presento la oportunidad de realizar mi servicio social en una comunidad dentro del municipio de Amatán, la comunidad ni siquiera tenía nombre y estaba constituida por no más de 100 personas, en su mayoría mujeres y niños ya que los hombres para no perder la costumbre se habían ido “al otro lado” en busca del sueño Americano. No pretendo ahondar en la experiencia del servicio social en si, ya que de ahí se podrían derivar fácilmente otro 5 blogs, si no del impacto que causo en nosotros esos 15 días en la sierra Chiapaneca.
Ahí vamos nosotros, un equipo de 6 universitarios con la inocente idea de querer mejorar la calidad de vida de los tzotziles, solo con platicas de sanidad y el proyecto de construcción de 2 casas habitación y por supuesto una pequeña habitación al lado de la Iglesia para el cuando fuera el cura o oficiar misa, 1 vez cada 2 meses.
No sé como describir la sensación que tuve al llegar ahí, creo que mi rostro lo decía todo: la sierra en diciembre, con un frío tremendo, niños sin zapatos corriendo entre el suelo mojado, y todos, todos sin excepción, recibiéndonos con una e
norme sonrisa. Sin suéter, sin zapatos, sin cama, pero con una gran sonrisa. Ahí oficialmente me desarme, y decidí enfocarme primeramente en conocer lo más posible su cultura, sus tradiciones. Y es precisamente en este momento donde ligo el tema de los equipos al artículo, esta gente ha sido aislada desde época de la conquista, y no han tenido otra opción que agruparse y ellos mismos definir sus grupos de poder. Por supuesto que existe el sabio del pueblo, quien se encarga de impartir justicia, de decir que acciones son buenas o malas. El respeto que infunde esta persona en el resto de la población es increíble, la mayoría de las veces es el anciano de la comunidad ya que la sabiduría la relacionan directamente con los años, y al platicar con él pude comprobar eso, cuantas historias tenía para contar, y cuantas injusticias había sobrevivido.
El viejo del pueblo es también el encargado de nombrar los demás cargos jerárquicos dentro de la comunidad, el encargado de la comisaría, en la que todas las noches caían dos que tres tzotziles debido a su elevado consumo etílico. Otro puesto importante es el que lideraba el llevar al ganado al río y a pastar y por ganado me refiero a 5 vacas y probablemente 3 becerros que tenían en el pueblo. Otro puesto importante era el maestro del pueblo, que bueno creo que no había terminado primaria, así que ni siquiera entraré al tema de la carencia de la educación en este tipo de comunidades, solo mencionaré que es precisamente por este tipo de situaciones que perdura el estancamiento de la pobreza, no hay maestros que lleguen hasta esta parte de la sierra, y el maestro se convierte aquel hombre que sigue en la comunidad y logra hablar algo de español.
Las mujeres también tienen su función muy definida dentro del equipo, llegué a considerar de hecho esta comunidad como un matriarcado ya que ellas son las que realmente hacían que esa comunidad funcionará, levantándose a las 4 AM a desplumar a la gallina que comerían ese día, yendo a cosechar cualquier cosa que se encontrarán en el monte, dándonos de comer a nosotros, cuidando niños y al mismo tiempo bordar pequeños manteles que después bajarían a vender a San Cristóbal de las Casas en busca de un ingreso extra. La necesidad de organización es propia del ser humano, a cualquier nivel y a cualquier escala social. Ellos saben que si no se organizaban no serían capaces de sobrevivir en un lugar tan lejano que es fácil olvidarse de ellos. Ellos también están ávidos de compartir su cultura, sus tradiciones, su forma de vida, están orgullosos de lo que han logrado prácticamente solos. De hecho corrijo, lo lograron SOLOS, gracias a su organización y su trabajo en equipo han sobrevivido, no tienen leyes escritas, sin embargo conocen muy bien lo que es permitido y no permitido, y las responsabilidades que cada uno tiene dentro de la comunidad gracias a la comunicación que han logrado desarrollar.
Esas sonrisas con las que fuimos recibidos no fueron porque pensaron que 6 universitarios cambiarían su forma de vida, ellos no fueron tan inocentes como nosotros, esas sonrisas eran porque sabían que tendrían a alguien con quien platicar, a alguien a quien enseñar a hacer tortillas a mano, desplumar a la gallina y bordar un mantel. Obviamente los que quedamos más enriquecidos con esa experiencia fuimos nosotros, ellos fueron los que nos enseñaron, los que cambiaron nuestra manera de ver las cosas.
Con este artículo no pretendo hacer una crítica política ni social de mi país, sé que esta es una situación que tristemente compartimos todos los países de Latinoamérica y es precisamente por esto que decidí escribir acerca del tema. Creo que todos los que leerán este blog tenemos la posibilidad de actuar, de hacer algo para evitar que esta separación social cada vez se vaya haciendo más profunda y más difícil de reversar. Si algo he aprendido, es que sé que no cambiaremos la situación de un día para otro, sin embargo si esta en nuestra manos hacer sonreír a una persona o mejorar el curso de su día, de su año o quizá de su vida para mi ese esfuerzo ya valió totalmente la pena, solo por una persona.
En la actualidad hay miles de organizaciones para poder ayudar a los indígenas en extrema pobreza, algunas más serias que otras, este artículo tiene doble finalidad, además de exponer el caso de trabajo en equipo que yo presencie, el invitarlos a poder hacer algo para mejorar un poco la situación de nuestra gente. Más allá de dar una moneda, de contribuir económicamente, yo he aprendido que el estar cerca de ellos es lo que realmente marca la diferencia. Hay que darnos el tiempo de escucharlos, aprendiendo primero de su cultura seremos capaces de dar opciones de mejora precisas que los pueda llevar a una mejorar su calidad de vida. No es simplemente llegar e implementar lo que nosotros consideramos sería lo mejor para ellos, es conocerlos primero para ser capaces de saber cómo ayudarlos.
Convivamos con ellos, demos una sonrisa y marquemos la diferencia, al final del día los que más vamos a aprender seremos nosotros, vamos decidiéndonos a hacer equipo con ellos.
estado de pobreza. La desigualdad en los ingresos es uno de los principales factores que contribuye a que esto suceda. La décima parte más rica de la población gana más de 40% de los ingresos totales, mientras la décima parte de la población más pobre solo obtiene el 1.1%.53% de los 104 millones de habitantes que tiene el país no satisfacen las necesidades mínimas de alimentos ni de vivienda básicas.
Desde mi primer blog decidí escribir sobre una experiencia personal por la simple razón de que aprendo mejor la teoría viviéndola, adaptadora tenía que ser, sin embargo me parece esta una buena oportunidad para escribir sobre un tema que al mismo tiempo que me conmueve, me indigna profundamente y que fue una de las experiencias que más me ha marcado.
Chiapas, de acuerdo a la ONU, es el estado más pobre de México, en ese estado se concentran diversos grupos indígenas siendo lo más numerosos los tzeltales, tzotziles, lacandones y tojolabales, para mi esta diversidad étnica es lo que hace al estado tan rico culturalmente y uno de los más hermosos del país.
Fue precisamente Chiapas donde se me presento la oportunidad de realizar mi servicio social en una comunidad dentro del municipio de Amatán, la comunidad ni siquiera tenía nombre y estaba constituida por no más de 100 personas, en su mayoría mujeres y niños ya que los hombres para no perder la costumbre se habían ido “al otro lado” en busca del sueño Americano. No pretendo ahondar en la experiencia del servicio social en si, ya que de ahí se podrían derivar fácilmente otro 5 blogs, si no del impacto que causo en nosotros esos 15 días en la sierra Chiapaneca.
Ahí vamos nosotros, un equipo de 6 universitarios con la inocente idea de querer mejorar la calidad de vida de los tzotziles, solo con platicas de sanidad y el proyecto de construcción de 2 casas habitación y por supuesto una pequeña habitación al lado de la Iglesia para el cuando fuera el cura o oficiar misa, 1 vez cada 2 meses.
No sé como describir la sensación que tuve al llegar ahí, creo que mi rostro lo decía todo: la sierra en diciembre, con un frío tremendo, niños sin zapatos corriendo entre el suelo mojado, y todos, todos sin excepción, recibiéndonos con una e
norme sonrisa. Sin suéter, sin zapatos, sin cama, pero con una gran sonrisa. Ahí oficialmente me desarme, y decidí enfocarme primeramente en conocer lo más posible su cultura, sus tradiciones. Y es precisamente en este momento donde ligo el tema de los equipos al artículo, esta gente ha sido aislada desde época de la conquista, y no han tenido otra opción que agruparse y ellos mismos definir sus grupos de poder. Por supuesto que existe el sabio del pueblo, quien se encarga de impartir justicia, de decir que acciones son buenas o malas. El respeto que infunde esta persona en el resto de la población es increíble, la mayoría de las veces es el anciano de la comunidad ya que la sabiduría la relacionan directamente con los años, y al platicar con él pude comprobar eso, cuantas historias tenía para contar, y cuantas injusticias había sobrevivido.El viejo del pueblo es también el encargado de nombrar los demás cargos jerárquicos dentro de la comunidad, el encargado de la comisaría, en la que todas las noches caían dos que tres tzotziles debido a su elevado consumo etílico. Otro puesto importante es el que lideraba el llevar al ganado al río y a pastar y por ganado me refiero a 5 vacas y probablemente 3 becerros que tenían en el pueblo. Otro puesto importante era el maestro del pueblo, que bueno creo que no había terminado primaria, así que ni siquiera entraré al tema de la carencia de la educación en este tipo de comunidades, solo mencionaré que es precisamente por este tipo de situaciones que perdura el estancamiento de la pobreza, no hay maestros que lleguen hasta esta parte de la sierra, y el maestro se convierte aquel hombre que sigue en la comunidad y logra hablar algo de español.
Las mujeres también tienen su función muy definida dentro del equipo, llegué a considerar de hecho esta comunidad como un matriarcado ya que ellas son las que realmente hacían que esa comunidad funcionará, levantándose a las 4 AM a desplumar a la gallina que comerían ese día, yendo a cosechar cualquier cosa que se encontrarán en el monte, dándonos de comer a nosotros, cuidando niños y al mismo tiempo bordar pequeños manteles que después bajarían a vender a San Cristóbal de las Casas en busca de un ingreso extra. La necesidad de organización es propia del ser humano, a cualquier nivel y a cualquier escala social. Ellos saben que si no se organizaban no serían capaces de sobrevivir en un lugar tan lejano que es fácil olvidarse de ellos. Ellos también están ávidos de compartir su cultura, sus tradiciones, su forma de vida, están orgullosos de lo que han logrado prácticamente solos. De hecho corrijo, lo lograron SOLOS, gracias a su organización y su trabajo en equipo han sobrevivido, no tienen leyes escritas, sin embargo conocen muy bien lo que es permitido y no permitido, y las responsabilidades que cada uno tiene dentro de la comunidad gracias a la comunicación que han logrado desarrollar.
Esas sonrisas con las que fuimos recibidos no fueron porque pensaron que 6 universitarios cambiarían su forma de vida, ellos no fueron tan inocentes como nosotros, esas sonrisas eran porque sabían que tendrían a alguien con quien platicar, a alguien a quien enseñar a hacer tortillas a mano, desplumar a la gallina y bordar un mantel. Obviamente los que quedamos más enriquecidos con esa experiencia fuimos nosotros, ellos fueron los que nos enseñaron, los que cambiaron nuestra manera de ver las cosas.Con este artículo no pretendo hacer una crítica política ni social de mi país, sé que esta es una situación que tristemente compartimos todos los países de Latinoamérica y es precisamente por esto que decidí escribir acerca del tema. Creo que todos los que leerán este blog tenemos la posibilidad de actuar, de hacer algo para evitar que esta separación social cada vez se vaya haciendo más profunda y más difícil de reversar. Si algo he aprendido, es que sé que no cambiaremos la situación de un día para otro, sin embargo si esta en nuestra manos hacer sonreír a una persona o mejorar el curso de su día, de su año o quizá de su vida para mi ese esfuerzo ya valió totalmente la pena, solo por una persona.
En la actualidad hay miles de organizaciones para poder ayudar a los indígenas en extrema pobreza, algunas más serias que otras, este artículo tiene doble finalidad, además de exponer el caso de trabajo en equipo que yo presencie, el invitarlos a poder hacer algo para mejorar un poco la situación de nuestra gente. Más allá de dar una moneda, de contribuir económicamente, yo he aprendido que el estar cerca de ellos es lo que realmente marca la diferencia. Hay que darnos el tiempo de escucharlos, aprendiendo primero de su cultura seremos capaces de dar opciones de mejora precisas que los pueda llevar a una mejorar su calidad de vida. No es simplemente llegar e implementar lo que nosotros consideramos sería lo mejor para ellos, es conocerlos primero para ser capaces de saber cómo ayudarlos.
Convivamos con ellos, demos una sonrisa y marquemos la diferencia, al final del día los que más vamos a aprender seremos nosotros, vamos decidiéndonos a hacer equipo con ellos.

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